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Capítulo 1

Mi trayectoria laboral ha sido bastante variada desde que ingresé al mercado laboral a los 18 años. Por esa época sólo quería ser una estrella de rock, pero hacía falta dinero para eso, así que enseguida me preparé un currículum y lo entregué en diferentes lugares. Un supermercado, Fiorca, se llamaba, solicitó mis servicios como cajero a pesar de que no contaba con experiencia. Ahí estuve trabajando cerca de un año, atendiendo a los clientes; era mi responsabilidad administrar el dinero que ingresaba y el que salía de la caja en correspondencia con la mercancía que se vendía, a veces se hacía larga fila y no había tiempo para estar con menudencias y era cuando ocurrían errores, errores que eran cobrados al empleado, porsupuesto. Mi habilidad con las computadoras me permitío aprender a manejar la caja y el software de ventas con cierta rapidez. Cierto día, la junta de supervisores cambió, así como también el trato hacia los empleados, que ya era bastante antipático. No estuve mucho más tiempo ahí, lo que significó para mi la oportunidad de buscar nuevos horizontes.

Capítulo 2

Entré en una venta de repuestos para autos marca Chévrolet y sus asociados, también como cajero, pero también como ejecutivo de ventas, con un rol un poco más cerca de la administración que un simple cajero. El empleo consistía en atender a la clientela, guiándoles en sus requerimientos hasta encontrar el repuesto que requerían, porque muchos no sabían exactamente lo que buscaban. Rápidamente aprendí a manejar el software y buscar los productos en la base datos, base que debía yo procurar que estuviera actualizada aunque contaba con cierto nivel de automatización. La paga era buena, un poco por encima del mínimo, pero dejaba comisiones por ventas, eso era un incentivo para enfocarse en ese aspecto. También era parte del trabajo hacer instalaciones sencillas de algunos repuestos si así el cliente lo requería, previo ofrecimiento, claro está. También estuve ahí un año hasta que encontré una oferta mejor con un puesto más elevado en cuanto a remuneración y desempeño.

Capítulo 3

Fue en una empresa de construcción que se dedicaba también a la venta de inmuebles: Constructora y Urbanizadora Morle C.A. se llamaba (o se llama, si aún existe) en donde me desempeñé como ejecutivo de ventas, encargado del cierre de ventas de inmuebles. En esta empresa me dedicaba a mostrar los productos a los potenciales clientes y convencerlos o persuadirlos de cerrar el trato, en cuyo caso se dirigían a las oficinas en donde se hacía el papeleo correspondiente. Era un trabajo relativamente sencillo y dejaba buena comisión por ventas, mucho más que el empleo anterior, tomando en cuenta que un departamento cuesta mucho más que el más costoso de los repuestos para el más costoso de los vehículos. Ahí trabajé dos años en los que aprendí muchas cosas del negocio y de la administración misma, cosas que en la universidad no aprendería ni por asomo. En esa época ya se me había olvidado aquel sueño de tener una banda de rock, pero nunca dejé de comprar instrumentos y tocar por puro hobby; y fue cuestión de tiempo que me uniera de forma espontánea con otras personas que tocaban varios instrumentos musicales y formamos un grupo musical, y fue justo en uno de esos recitales en casa de unos amigos que fui contactado por un empleado de una petrolera que estaba por casualidad ahí y me habló de una vacante en su sector, y me dijo que sólo hacía falta saber manejar autos sincrónicos o manuales y hablar inglés.

Capítulo 4

De inmediato acepté y me fui al campo a trabajar con CNPC services LTD. donde a pesar de todas las dificultades que conlleva el empleo, estuve siete años. Era un empleo estable y los beneficios que ofrecía eran superiores por mucho a otros empleos. Era un trabajo de 7 por 7; salía de mi casa un jueves a las seis de la mañana y volvía el siguiente jueves a la misma hora. CNPC significa China National Petroleum Company, por lo que mis superiores eran originarios del lejano oriente, la tierra del arroz y del panda. El trabajo consistía en servir de traductor en todo momento a los directivos del taladro para que su comunicación con el personal se diera de manera efectiva. Esto era todo un reto ya que ellos, los chinos (esos chinos en particular), no tenían un dominio completo del inglés en cuanto a pronunciación por lo que mis expectativas de conversar con ellos en ese idioma se hicieron añicos en el primer momento. Aprendí, por supuesto, a comunicarme con ellos para transmitir sus mensajes al personal local que, para mi desgracia, no entendía ni una palabra en inglés. Aparte de eso, era todo una rutina. Siete años después, el gobierno no pudo sostener más la economía del país y hubo muchos cambios, cambios para peor, y el sueldo cada vez servía para menos cosas, un día me di cuenta de que no podía más con los gastos y que si no hacía un movimiento rápido, me quedaría atrapado para siempre en un círculo vicioso de trabajo infructuoso para sobrevivir día a día.

Capítulo 5

Intenté aumentar mis ingresos con un emprendimiento de alquiler de computadoras para juegos u otras actividades. Alquilé un local cerca de una escuela secundaria y coloqué doce computadores, rápidamente se corrió la voz y en menos de una semana estaba parado ante un negocio próspero. Lo adorné colocando también una venta de películas en DVD, lo que también creció rápidamente y pronto mis ingresos se vieron duplicados, no quería detenerme y veía en cada espacio, una oportunidad de generar ingresos extra, eso incluía ayudar a otros a generarlos, enseguida le pregunté a un amigo si quería ganar un dinero extra y compró productos al mayor, productos que yo vendía en mi local y repartíamos las ganancias, el negocio se convirtío sin darme cuenta en una empresa, llegando a vender incluso instrumentos musicales. Varias personas se interesaron en invertir en mi negocio para obtener ingresos. Hice contacto con una importadora que vendía los productos más descabellados que yo hubiera visto jamás. Al principio me dio miedo hacer la primera compra, pero los productos tuvieron una aceptación inesperada. Todo iba tan bien que el negocio comenzó a exigirme tiempo, y eso me llevó a la decisión de abandonar mi trabajo en CNPC, así que ahora podía dedicarme cien por ciento a algo que era mío, Pero cierto día llegó la calamidad.

Capítulo 6

Fui asaltado y despojado de mis bienes por una banda de ladrones que dejaron el sitio en un estado tal que, luego de un día entero de sacar cuentas y ajustar números, no podría recuperar en años, y sin contar con que no iban a volver a asaltarme si el negocio volvía a remontar, así que eché todo por la borda y vendí todo lo que pude para dedicarme a otra cosa. Pensé que el negocio de las frutas y verduras no atraería a los amigos de lo ajeno, así que tomé ese camino, con la indumentaria correspondiente: sombrero de paja, sandalias y ropa nada vistosa. Si el negocio anterior había florecido rápido, este lo hizo en la mitad del tiempo, y también en menos tiempo fui sorprendido por ladrones que, si bien sólo se llevaron el dinero que había, pues procuraba dejar la menor cantidad posible llevando el grueso al banco hasta cinco veces al día, lo que sí terminaron de destruir fue mi ya herida moral. Así que vendí todo lo que pude y compré un pasaje de avión a Ecuador, donde compré el mobiliario para un pequeño restaurante que sufrió un destino también penoso.

Capítulo 7

Mi ignorancia en cuanto a la gastronomía ecuatoriana y también en cuanto a la economía del país me llevaron al aparatoso fracaso de lo que pudo haber sido un lujoso restaurante, pensé que mis éxitos anteriores se repetirían y se prolongarían en el tiempo con el bajo nivel de delincuencia que ofrecía la zona norte de Quito. Pero lamentablemente no fue así. No desistí, y lo intenté de nuevo, con un resultado incluso peor. Intenté también encontrar empleo, de cualquier cosa, chocando de manera abrupta con el muro de la xenofobia. Entonces tomé lo poco que me quedaba de dinero y dignidad y regresé a Venezuela, y lo que encontré me llenó de terror. Así que, sin detenerme a llenar estas líneas de miseria y penurias que a estas alturas todo el orbe conoce, y antes de gastar lo poco que tenía ya, me aventuré a Argentina, esta vez un poco más difícil por las restricciones que impuso el gobierno ante la salida masiva de Venezolanos a todas partes del mundo.

Capítulo 8

Ya en Argentina me puse a dejar mi resumen curricular en todas partes, hasta que por fin recibí respuestas de un lavadero de autos. Ya no contaba con el dinero con el que llegué a Ecuador, y el pasaje a Argentina fue tan costoso que dependía exclusivamente de lo que pudiera trabajar para pagar el alojamiento y la comida, por eso en el lavadero me ofrecieron pagarme de forma diaria, a lo que accedí con gusto. Seis meses después pude estabilizarme un poco y darme cuenta de que ese empleo apenas me dejaba un espacio de medio día para descansar y continuar el resto de la semana, eso sin contar con que de verdad necesitaba tiempo para encontrar un mejor empleo, y así fue que abandoné el lavadero para trabajar en un restaurante.

Capítulo 9

Lavar vajillas a contra reloj, limpiar pisos, asear baños, entre otras ocupaciones dejaban mi cuerpo agotado al final del día. Se ganaba un poco más que en el lavadero, pero el trabajo era más agotador, y pensé en que, si me quedaba ahí por más tiempo, no saldría nunca adelante, así que también renuncié luego de ocho meses de pensármelo mucho. Encontrar empleo en la ciudad de Buenos Aires tampoco es tan sencillo, sólo hay que perseverar, y así fue como fui a dar con un albañil que me ofreció ser su ayudante, se ganaba bastante más y el trabajo no era tan desgastante aunque no lo parezca. Ahí me sentía un poco mejor, y estaba aprendiendo un oficio, de paso. Pero entonces descubrí la aplicación de delivery, y el acabose llegó.

Capítulo 10

Al principio no me pareció algo que fuese a durar, pero valía la pena intentarlo, así que compré una bicicleta barata y, sin abandonar la albañilería, activé mi cuenta y esperé que me "llamaran". La gloria: "mi primer pedido"! el desastre: "lo derramé al caerme de la bicicleta". Me levanté e hice borrón y cuenta nueva, a volver a intentarlo. Al poco tiempo me adapté al sistema, y me pareció tan buena cosa no tener un horario laboral ni un jefe detrás de mí fisgoneando o cuestionándome, que abandoné la albañilería para dedicarme al delivery. Se ganaba mucho menos, pero la libertad no tiene precio, de esa forma caí rápidamente en las garras del jefe más exigente e inmisericorde que conozco: Yo mismo. En aras de incrementar mis ingresos, llegaba a trabajar en la bicicleta hasta doce horas al día, sólo que yo lo veía bien porque trabajaba en las inmediaciones de mi vivienda, así que continué trabajando duro hasta que logré reunir lo suficiente para comprar una motocicleta, lo que aligeraba bastante el trabajo. Y si en bicicleta pensé que era sencillo, en una moto era el doble de sencillo, así que en lo que pude, compré una moto más grande y más rápida.

Capítulo 11

Y entonces llegó la pandemia. El COVID-19 se apoderó del mundo, un toque de queda a escala global que encerró a más de la mitad del planeta en sus casas. Por fortuna, el delivery tenía carta blanca para salir, así que pude mantener mis ingresos estables en comparación con la considerable cantidad de personas que vieron mermados sus empleos a causa de la inusual ley marcial. Así que sin dejar de trabajar, me aventuraba de día y de noche por las solitarias calles para llevar los alimentos y medicinas a cientos de personas que estaban confinadas en sus hogares. Tres años me tomó darme cuenta de que estaba perdiendo el tiempo y dejando ir la vida con la escusa barata de la libertad y la seguridad; darme cuenta de que la vida se me estaba yendo en repartir comida a domicilio y que no quería ser un delivery el resto de mis días. Fue entonces cuando la oportunidad se presentó, entregué un pedido en un negocio de tecnología. Enseguida mostré interés por lo que hacían y, tras una rápida evaluación, el encargado ve la oportunidad y me dice que hay una vacante (varias, ya que debido a la pandemia, muchos empleados se "fueron"), así que claramente acepté. Era un empleo de medio tiempo así que podía seguir con mi delivery e ir sumando dinero y habilidades. Y fue así que llegué a ser prestador de servicios de mantenimiento a equipos informáticos, habilidad que había adquirido años atrás, y que reforcé cuando emprendí con mi propio cyber café.

Capítulo 12

Dos intentos de robo fueron el incentivo que necesité para liberarme de las cadenas que me ataban al delivery; vi claramente que un tercer intento era inminente y que posiblemente esa vez lograrían su cometido, sin contar con que mi vida también corría riesgo, así que con el corazón en la mano vendí las dos motos que sustentaban mi vida y me dediqué a buscar otro empleo, ya que uno de medio tiempo no es suficiente, y así se lo manifesté a mi jefe, quien me pregunta si también se algo de software y le digo que por supuesto, sin saber que él se refería a la construcción de un software y no al manejo del mismo. Luego de aclarada la confusión y confesar que tenía una idea bastante básica de programación pero que mis habilidades informáticas me permitían aprender de forma rápida, fui invitado a formar parte de un equipo de capacitación acelerada, al cual accedí sin reparos, y ese fue el inicio de una trayectoria que me llevó hasta donde estoy ahora. Gracias al universo por cada nueva oportunidad.

Capítulo 13

El resto ha sido, gracias a Dios, paz y tranquilidad, al menos en el ámbito laboral, he aprendido a usar las tecnologías, he obtenido certificaciones varias y aún voy a por más. Por razones diversas, no continué como empleado de Technosupply, pero con los conocimientos adquiridos ingresé en un equipo como tester QA para desarrollar un ecommerce para un cliente que se dedicaba (o se dedica) al comercio de artículos de higiene para la mujer. Al poco tiempo pasé al equipo de desarrollo al demostrar más habilidades para esto otro. Luego finalizó el proyecto y fui recomendado para participar en otro en el que se estuvieron desarrollando software a medida y por encargos.

Capítulo 14

Participé, tiempo después, en la misma empresa, desarrollando una plataforma de juegos en línea, conté con un equipo de primera y con toda la actitud triunfadora. El aprendizaje en este medio tuvo más que ver con las llamadas habilidades blandas y herramientas de gestión de proyectos. También ahondé en conocimientos de desarrollo de software como HTML, CSS y javaScript. Luego vi la oportunidad de participar en el desarrollo Back-end, a nivel de trainee, claramente, pero entendí el tema de las APIs, bases dedatos y muchas cosas relacionadas. Aprendí a trabajar con nodeJs y PHP. Finalmente, vi cómo se desarrollaba la "magia" cuando, al usar WebSocket, los jugadores de un lado del mundo, podían comunicarse con otros jugadores del otro lado en tiempo real.

Capítulo 15

Cierto día, el director de la compañía me refiere a unos colegas suyos en Australia, donde necesitan un elemento que pueda aprender a manejar rápidamente un software que han construido, esto con la intención de servir de soporte para una gran compañía minera latinoamericana en cuanto al manejo de dicha plataforma. De inmediato acepté, ya que era una buena oportunidad de poner de nuevo en práctica mi inglés, aunque al principio me costó un poco adaptarme a los acentos británico y australiano. En este nuevo proyecto he aprendido a usar Excel y a relacionarme con equipos multidisciplinarios, a gestionar requerimientos, análisis de datos y soporte nivel 1. También he estado en estrecho contacto con el equipo de QA para detectar fallos en el software o las posibles mejoras que pudieran efectuarse.